Déjame abrazarte
Envolverte en mis silencios
Comunión de cuerpos
Complejos, etéreos.
Déjame tocarte con la yema de mis dedos
Así percibes el dulce tacto y te entregas a mis besos.
Y una vez allí…              
Fusión de cuerpos, latidos, gemidos, lujuria, deseo.
Déjame un susurro

Yo lo detendré en el tiempo…

Remembranzas de mañana

Si no nos enteramos a tiempo
que bajo estas sábanas hay locura
los próximos minutos de amor
 morirán hambrientos.
No dejemos
que nos haga ver lo que no somos
que nos dicte la ofensa
que falsas certezas nos cree.

Vendrán días,
donde caminaremos por lágrimas
extrañaremos aquellas miradas tiernas
y nuestro único consuelo
junto a la amargura
será enterrarlas.

Desempolvemos ojos frente a frente
desenredemos este río sin agua
busquemos un remanso, cualquiera

ahoguemos esta locura.

#ELDIADEMUERTOS - ABISMO

Hola, con la inestimable colaboración de +Mendiel  este es nuestro aporte para #ELDIADEMUERTOS

ABISMO

El silencio maltrató su espíritu,
Su alma se estremeció por la indolencia,
De un corazón convertido en fugitivo,
Dejándolo herido sin clemencia.
En un pecho que se quebranta en desconsuelo,
Sin conocer la razón de la partida,
Cuando más seguro estaba de su anhelo.

Mejor la muerte de su áspero pecho
Sacando el corazón así en la mano
Sintiendo en la palma su latido
Aun chorreando sangre enamorado


Una pena negra anunciaba indiferencia,
Lágrimas derramaban sus ojos sensitivos,
Su ego por el suelo quedando mancillado,
Al sentirse repudiado y el sentimiento mutilado.
Cuando más estaba amando, acercábase la huida,
Sin un adiós ni una triste despedida.


Arráncabase los ojos antes de llorar su ausencia
Las esferas extirpaba con sus dedos dolorosos
Mejor desangrar su rostro y no sentir desventura
Abrirse el pecho a puñales donde descansaba el ego
Corrompido y deshuesado por perfidia del deseo.


Por la pena mi alma sucumbiendo,
Quiso elevarse al cielo,
Quizás allí si encuentre el consuelo
Para este cruel martirio,
Qué en la vida la atormenta
Y la lanza al precipicio.



Lanzase al vacío tirana ciega del dolor profundo,
Su cuerpo revienta fiero cual masa informe en delirio,
Sus huesos quebrados todos, desparramados están.
La sangre salpica al fondo del abismo pedregoso
Que acoge la desnudez de aquel cadáver morboso.

Martirio

Aléjate de mi alma ilusa,
soñadora e idealista.
Opresores despierten del más allá,
dominadores del terror,
urgen por todo mí ser.
Él juzga mi espíritu,
asesina despiadadamente mis pecados.
Generosos seres torturadores llenos de odio,
soy un banquete especial.
Entes malignos divagan en este vasto infierno,
almas perdidas esperando ser juzgadas,
sus fuegos invaden mil corazones.
Espectros devoran seres,
colmando su apetito voraz.
Tiranizando, cremando débiles.
Inhumanos verdugos habitan estas tierras,
atroces y anormales dispuestos a decapitar,
sin piedad alguna,
monstruosos desalmados más allá

de toda imaginación.

Séptimo infierno



Bebiendo el elixir de sus cráneos,festejando con el baile de demonios encarcelados este frío averno, condenados, luchando contra nuestros temores sin poder derrotarlos,ardiendo por fuera y por dentro el fuego nos consume cada vez más lento.Los cimientos de un desaparecido imperio son hallados a unos pasos de la puerta del señor sombrío , aunque no le tengo miedo.Nos refugiamos cuando llega el poeta oscuro que nos aclama con una canción.Entre sus versos ardemos, flamas. Consumiendo cerebros que despegan ya. Nuestra piel del hueso se inunda en sus letras. Letras que en blasfemias nos condenaran. Y caemos tristes en el santo averno, al cual él nos guía cual flautista moro.Lo seguimos juntos oyendo su prosa Que maldita lleva a profunda fosa.

Enamorada



Conmoción que nace en un recóndito rincón del alma, en un sueño, en un mirar sutil, echando raíces que poco a poco se tornan profundas, aferrándose al espíritu, llenando los vacíos que otros amores dejaron, ignorándolos, aunque sus raíces inunden nuestro cuerpo.


Sentimientos que sin anunciarse afloran, en una lágrima, en una risa, en un mirar confundido, que llenan el estómago de mariposas, hambrientas mariposas que en su ligero aletear desgarran todo a su paso y hacen del respirar un instante dulce y doloroso.


Sentimientos que con un ardor insoportable rasgan la piel, dejando salir los frutos, las flores, que abren crudamente la carne en nuestra espalda, dando paso a las alas. Y entonces nos elevamos al cielo, y nos creemos libres nadando entre las nubes, bajo el ardor de las heridas y la caricia de los pétalos, ignorando en tanto podemos la pesada cadena que nos une a ese alguien que en un sueño o en un mirar sutil engendraron ese sentimiento que ahora nos hace volar.


No hay luz

Solo gemidos

Lo más parecido a una orgia de fieras

¿Cómo es que estoy aquí?

Yo sólo deseaba la oscuridad que ha de esconder mis sentimientos

Me siento liviana, de cuerpo y espíritu.

Un destello de luz se clava en mis ojos.

Es hora de huir, de perderme en la gran penumbra.

No quiero irme de aquí.
Deleite
bailan las caricias
enredándose tu piel, la mía,
exquisitas sensaciones
hurgando escondidos secretos,
alborada de pasiones
destilando deliciosos sentimientos.

Dos cuerpos… un beso,
placer…
se juntan los sudores
y tiembla el deseo por doquier,
se hacen arrullo los gemidos
entre suspiros
mientras tus manos
se posesionan de mi talle
resbalando suave
hasta el punto exacto
donde nacen los deseos.

Gozo
es llevarte al cielo
con un toque de mis dedos
y es… fundirme en tu aliento,
arder en tu aposento
bajo la misma piel,
bañados en menta y miel.
Embeleso… sensualidad,
dulce néctar tu boca,
almíbar de besos
me provoca…
hacerte mío entre helechos.


Delicia… el amor,
eres romero… soy incienso
en nuestra habitación.

El escultor



Manuel estaba cansado, llevaba muchos años trabajando maderas, metales, granitos, decidió que la escultura que acababa de concluir iba a ser su última obra.
La suerte le había sonreído, su labor era reconocida, recibía buen dinero por las ventas.
Muchos años de soledad y concentración habían sido la clave para aquel resultado.

- Están vivas, repetían no en pocas ocasiones, claro, exageraban bastante los seguidores de este arte milenario.

La talla representaba la figura de un joven, podía ser el mismo, claro que en su juventud.

El destino era el hall de entrada de una galería de renombre. Trabajo con entusiasmo, olvidándose muchas veces de comer y de dormir. Más aun, insistió en entregarla personalmente.

Fascinados los compradores se deshicieron en elogios.

Feliz recibió la paga, se premió con una buena cena y mejor vino, luego ya vería.

Le dio una buena propina al mozo, un muchacho con cierta inquietud en la mirada, quien le agradeció sin comprender, era demasiado dinero, los ojos se le llenaron de luz.

El escultor vislumbro el instante, había hecho su mejor tallado. La escultura de la galería no había sido la última.
No vuelvas la vista atrás, fiel amante, que lo que no imaginas es la sed de costumbre que te traerá de vuelta a mis sabanas como vuelve el sol al mar.

Luna mía


Son las noches, el momento en el que la mente vaga,
el corazón se intensifica, la memoria recuerda.

Son esas noches de soledad, esas noches que me inspiran.
La noches en la que las estrellas me hablan, me cuentan
lo ridículo que es este intenso sentimiento.

La luna que me muestra la inmensidad del universo
y la cercanía de nuestras almas.

La luna que nos acerca, la luna que nos mantiene lejos.
Las noches con luna, de soledad, de amor.

El silencio, la noche, la luna. Cómo no pensarte.
El silencio, la noche, la luna. Cómo no amarte.
Luna, si leyera mis pensamiento.
Luna, silencio, no reveles mi amor.

El bosque gris

Inadvertida paso por la ciudad
como un fantasma pasa por la casa,
que le sirvió de hogar y miro,
como la fría daga que no siente nada,
las líneas paralelas de las calles,
el doble sentido de las palabras,
la dualidad del mundo.

La doblez en el uso acostumbrado.
Las parejas errantes
que, en acopio de besos,
se embriagan entusiastas
de tardes y deseos,
entre las geometrías infinitas
y el murmullo del tiempo.

Y me vuelvo hacia adentro
a este apacible existir solitario.

Jungla de autistas



Tarde de calor, el sol empedernido en derretir asfalto. Una veintena de personas espera la luz verde del semáforo, mientras otros tantos se aventuran como animales cruzando un río en África. Pero el cocodrilo ataca al más débil, un pobre ciego que se confía y se estrella contra el parabrisas de un taxi que lo arroja cien metros adelante. La gente se sobresalta y retrocede o apura el paso, voltea la mirada por un segundo con un poco de morbo y, al ver que ya no hay peligro, recuerda inmediatamente lo apurada que va a ese asunto tan importante y sigue su camino mientras vuelve a acomodarse los audífonos.

Tu sexo en mi


Déjame buscar el momento único, selecto
de caminar por la vereda de tu tiempo
y hacerte muy mío
cubierto de sabores y de letras
rebuscando en el momento intenso la vida
esa que arrebatas con tus besos mi cuerpo
haciéndome temblar entre tus dedos,

Déjame , difundir esto que siento,
ser mar entretejida en tus sombras
meterme en tu piel fundirme en tu boca
que tu pecho sea refugio de mis besos.

Déjame hilvanar caricias de terciopelo
que tus manos moldeen de pasión
todo mi cuerpo
que tu boca, disfrute a capacidad
el sabor de mi interior
que grita ser tomado,
disfrutado, extasiado
acalorado, por el sabor de tu sexo en mi...

Epístola


Escribió la carta donde los argumentos parecían otorgarle la razón por completo. Preparó el nudo. Faltó al trabajo. Recordó momentos felices de libertad, pasado que ya no volverá a ser evocado. De pronto, la sintió presente. La vio entrar por la puerta. Caminó hacia él. Ella: totalmente fría; él: totalmente nervioso. Movió la silla, sintió caer al vacío. Un vacío que significaba final y comienzo. Un final digno del cobarde que había sido siempre. Solo un imbécil podía terminar así… pidiéndole matrimonio a la muerte

Mensaje

Y de repente apareció, como la niebla matutina que nos invade los días invernales y va desapareciendo al mismo ritmo que el sol, ese frío e invernal sol que va ascendiendo poco a poco a derretir el sutil rocío formado en nuestros tejados.

Sin embargo, su presencia fue breve aunque no en vano. Había venido con un objetivo muy claro: reavivar la alegría fugaz de nuestras vidas. No supe que significó esa sensación, hasta que por fin, vi una nota con un mensaje, el cual abarcó en mí un fuerte sentimiento de nostalgia: Estoy bien.

Con limitadas pupilas
y voz degollada
con el aliento encallado
en desertados lenguajes
este éxodo de palabras te busca
Y recorre este desértico silencio
como una caravana de flores y suspiros
que se hunde en un horizonte imaginario.

Viernes de un frio agosto, crece una duda en mi corazón. Yo nunca fui muy religiosa, y tal vez nunca lo sea. Poco a poco veo pasar los días, y las guerras, veo el hambre con que vive la mitad del mundo, veo como… como cerdos hambrientos de la inmundicia; van hacia el dinero y mientras más ricos son más ricos quieren ser .En tanto en otra parte del mundo miles de niños mueren. Mueren del flagelo más espeluznante que existe en ese mundo. El hambre cruel martirio para el que lo padece, un insignificante sollozo para el que mira de lejos. Que ni siquiera se digna a hacer algo por aliviar su pena y su hambre. Y poder aliviar su propia alma.

Cierro los ojos y pienso cosas que pueden pasar, y no hablo de cosas triviales o imaginarias, hablo de cosas posibles, lo malo es saber que todo lo que imagino no va suceder nunca.

Ante lo dicho, no estoy diciendo que me sucedan cosas impensables, sino que si quiero que algo suceda no debo pensar en ello, triste.

Soy de aquellas que se alimentan del pensamiento, de los sueños, que cuando cierra los ojos disfruta como si realmente viviera en un sueño.

Mi problema es la realidad que me es tan extraña, y esta impotencia de no saber qué hacer ante el sufrimiento foráneo y lejano.

Y otra vez amanece. Esta vez pido café con leche, mitad y mitad. Y una medialuna. Y dibujo media sonrisa. Y separo los días pares y los impares. Las horas y los minutos. Los días y la noche. Como sea, siempre la mitad de una vida.

Olvido


Mi cuerpo marcado por cicatrices del pasado, cada cual más profunda que la anterior. Todas con algo en común, la confianza. Me prometí cerrarme y no confiar en nadie más.

Y de pronto llegaste vos, con tu sonrisa perfecta, tus ojos de un verde intenso que me hacían suspirar… Y tantas cosas de vos me perdieron que no me di cuenta que en tu mano había una daga que iba directa a mi corazón. Y esta no haría una cicatriz, esta derramaría eternamente mi sangre mientras mi mente seguirá reprochándome, a través de recuerdos, por qué no te dejé entrar.

MI MUERTE

Había una vez  una mujer que poseía una pasión tan ardiente que podía incendiar una ciudad entera. Era romántica, viva. Sin embargo, nadie estuvo a su lado para darle calor.
 El frío fue devorándola lentamente por dentro. Primero, la llama latente en su interior se consumió. Después se helaron sus huesos, impidiéndola salir de la cama. Finalmente, su sangre se volvió sólida como el hielo y su corazón dejó de latir.
Murió sola, mientras el gélido aliento de la madrugada acariciaba su rostro, sin que nadie llegara a conocer el calor que ella ansiaba compartir.