En un pueblo pequeño, se encontraba un rústico bar, el cual estaba ubicado a un lado de la carretera, donde muchos camioneros, mujeres y hombres del mal vivir, se reunían para beber, emborracharse, drogarse, era un antro al que ninguna persona decente jamás entraría.
El dueño de este lugar era un tipo, por supuesto, de igual calaña, un ex convicto que estuvo encarcelado por asesinato, y que tuvo el descaro de enamorar a una mujer, y robarle para tener dinero y crear este lugar, su nombre era Javier
Una noche, cuando el bar estaba lleno de toda clase de basura humana, haciendo lo que mejor saben hacer, Javier atendía el bar, se sintió un cambio en el ambiente, algo muy extraño, difícil de explicar para todos
Aquel día
Aquel día, mi sueño de Susanita se hacía realidad, del brazo
de mi amado abuelo, a paso lento, y con más de cien miradas emocionadas
dirigidas hacia los dos, empezaba a ocurrir el momento que guardo como el más
preciado tesoro en mi memoria.
No logre contener las lágrimas, el me esperaba, elegante,
ansioso, tan lindo…
Mi abuelo dándome un beso me entrego a quien en breves
momentos se convertiría en mi esposo.
“Dios, estas guapísima “me susurro, sonreí.
Déjame que te desnude con mis palabras que daño no te harán
Déjame hoy salir de la pantalla de tu monitor
Te prometo caricias incandescentes
Quiero abrasarme contigo
Las estrellas celestes
Giran para nosotros sin sentido
Deja que te desnude lentamente
Deja que me aprenda cada milímetro de tu cuerpo
No me cansare de besarte
Quiero poseerte
Y yo siento que te quiero
Cosas que pasan
El hombre de la esquina lloraba siempre que recordaba su
muerte. Hablaba de ella como si se tratara de un difunto cercano, alguien a
quien añoraba y al que le ofrecía siempre el último brindis del año. Todos nos
acostumbramos a sus lágrimas de duelo cuando utilizaba esos instantes de
prórroga para calumniar al vivo que había sido. Y tanto se lloró en vida que se
fue muerto de la risa al otro mundo.
Ella estaba ahí, paciente, expectante…Le desató la cordura.
Se acomodó en su mente con intención de no marcharse en una larga temporada. La
sedujo hasta el extremo de un éxtasis oscuro. Embriagó sus pensamientos. Por
selección natural, empezó a engendrarse una obsesión. El polo negativo de todo
comenzó a ser atraído por su imán mental. Un calambre eléctrico activó el
mecanismo que no dejaba de dar vueltas en su cabeza. La simple idea de
imaginarlo le desató la cordura.
Ese día de verano, mientras intentaba tomar su almuerzo en
su casa de campo, las decenas de moscas, que habían en el ambiente,
revoloteaban a su alrededor e intentaban posarse sobre su comida sin dejarlo
almorzar en paz.
- ¡Belcebú! - gritó el joven, obstinado, mientras espantaba
las moscas de su comida con una mano - ¡Controla a tus súbditos y ordénales que
me dejen comer en paz!
Al instante, todas las moscas desaparecieron y el joven,
sorprendido, terminó de comer tranquilamente; pero esa tarde, mientras tomaba
la siesta bajo un gran árbol, el joven
tuvo un sueño muy extraño en el que millones de moscas lo atacaban y se lo
llevaban volando a una oscura caverna, donde una grotesca mosca gigantesca lo
estaba esperando para comérselo.
Al despertar, sudoroso y aterrado, el joven corrió a su
vehículo, se montó y pasó toda la noche manejando de regreso a la ciudad,
haciendo pequeñas paradas en todas las iglesias que encontraba en el camino
para rezar un poco y jurar que más nunca volvería a jugar con demonios.
Se quedó con tantas ganas
El sol lo vino a buscar
Y lo saco despacito
La luna besaba el mar.
Se posó una mariposa
Como queriendo hablar
Tengo que volar tan lejos
No sé si poder llegar.
Que tiene la noche mía
Tiene garras echas
caricias
Un silencio que me abraza
Con encanto, es poesía.
Palabras mezcladas ríen
Y sueñan jugar conmigo.
Desborda el rio sus aguas
Yo despierta y siento frio.
La gente toda dormía
Era muy de madrugada
Una mano con el mate
La otra con mi esperanza
Se quedó con tantas ganas
No quiero sentirme mal
Mejor termino mi verso
Debe estar por aclarar.
Instituto del tratamiento de las enfermedades nerviosas - 1° Parte
Insano_ sensato
Gerardo tiene 54 años, desde los 18 años ha
pasado por clínicas psiquiátricas.
Hizo cuatro años superiores en una escuela técnica, y una
mañana caminando por los pasillos de
aquel lugar, comenzó a mirar el techo, ya no volvió más, sus despertares son momentáneos.
De pequeño su padre y hermanos, él es el hermano mayor, lo incentivaban
a ir al cine a salir, el solo leía, y
ante la insistencia familiar, iba al cine, En una de nuestras charlas llego a
decirme “la guerra de las galaxias era donde todo se rompía, feo, feo “, esbozando
una sonrisa bobalicona.
Tengo que confesar
que Gerardo es una de mis debilidades, escondiendo sus ojos entreabiertos con
la palma de sus manos se pasea por el corredor del patio del manicomio, sus
pasos largos y correctos, como marcando distancia, al llegar al final gira en
un pie y retorna con sus pasos largos.
Padece una esquizofrenia desorganizada, mantener una charla con él es desesperante e
interesante, salta de un tema a otro, señalando puntos en la palma de su mano
izquierda nombra todos los huesos del cuerpo humano, me mira, sonríe, y con el mismo ímpetu nombra uno a uno los
presidentes Argentinos.
Hace 25 años está aquí dentro…
Gerardo… ¿que puedo regalarte para tu cumpleaños?
“Un libro grande sobre las edades del hombre, edad de piedra
periodo paleolítico periodo mesolítico, periodo neolítico”
Y así va nombrando con su dedo índice apuntando león la
palma de su mano los distintos puntos.
Gerardo… ¿Queres que pida permiso y salgamos a pasear?
Se tapa los ojos con sus manos y dice
“Disculpe Laura, tengo que seguir con mis cosas, déjeme solo
“
Se sienta mirando la pared, su índice izquierdo señala
puntos rápidamente en la palma de la mano derecha, no logro escuchar lo que
susurra, números quizás, me aparto.
A Marta se le salió el pañal, Marcelo grita desesperado,
como hormigas algunos corren, está la enfermera repartiendo cigarrillos, otros
toman mate al sol, esquizofrénicos, depresivos… muchos abandonados aquí, ni
siquiera reciben visitas.
Vuelvo a mirar a Gerardo, sigue mirando su mano, de cara a
la pared.
Cierro la puerta. Ojala mañana comparta conmigo su breve
despertar.
Mi amor
No quiero que llegue otro día, interminable y fastidioso.
No quiero que pase esta noche;
aunque sea sólo pensándote, reposo.
No quiero dejar de soñarte,
porque al despertar, veré que no estás.
No quiero sólo tus palabras.
Quiero todo lo que eres y me darás.
No quiero dormir a solas, sino saciar el ardor de mi pecho.
Quiero que llegues ahora y me ames como nadie lo ha hecho.
No quiero respirar mi propio aire, y no sentir tu olor.
Quiero tu aliento en mi boca, y que impregnes mi cuerpo con
tu sudor.
Y en esta habitación, nuestra fragancia sea la que invite al
amor.
No quiero que pase esta noche, porque mañana tampoco
estarás.
Quiero sentirte y saber que tu muerte no es real
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