Más sobre mí



Me conozco tanto, siento que me parí, y reniego del aborto más de haber supuesto que mi vida hubiera sido así….Que quede claro, cuando hablo de relaciones obsesivas, estoy siendo más literal que nunca. Cuando digo que hubiera muerto por él, no recurro a una metáfora. Sé que es difícil descifrar cuando escribo en serio y cuando no, pero hagan el intento.
No iba a aguantar mucho tiempo más, no estar con el significaba la muerte espontanea de la persona inteligente que yo creía ser por primera vez.me había hecho sentir adulta, elocuente y propensa a ganar todas las batallas. Era la muerte de mi heroína, estaba demasiado deprimida como para quedarme estancada. A fines del año 2001 viaje a Europa y me olvide de que el dolor se traslada con el viajante, viajaban conmigo la agonia y  la estúpida idea de que hasta las gárgolas estaban en mi contra…

(Ni idea que título darle… ¿hay que darle?)


Hoy no.
Mañana tampoco
Luna rota.
Runas rotas.
Letras indescriptibles.
Corazones oxidados.
Tu miedo, tu miedo, tu miedo.
Mi miedo, mi miedo, mi miedo.
No puedo ser ni serte,
No puedo verme ni merecerte (me)
¿Qué hago contigo?
¿Qué hago conmigo?
Ni la más remota idea.
Sólo sé que tengo un fuego
que no para de consumir
lo que para mi ego
es lo que fue vivir.
No soy,
voy siendo
no voy
estoy viviendo.
Si me amas
que no sea en término medio
me aburre de ser el tedio

de restar, si no sumas.

R. I. P

Sobresaltado se despertó, la noche había sido tranquila hasta ese momento. Algo lo impulso a darse una ducha aunque fuera tarde en la noche, quizás se le calmaría un poco el malestar que había sentido antes de acostarse y que ahora volvía a atormentarlo. Se levantó y camino sin encender la luz hasta la puerta del baño, donde abrió la canilla de la bañera para llenarla, se distrajo un instante, pero quedo horrorizado al ver que un espeso liquido carmesí lentamente llenaba la bañera y sufrió una repugnancia atroz cuando noto que en esa viscosidad se retorcían cientos de gusanos. Por el asco que sentía, vomitó en el lavatorio y enloqueció al notar que de la rejilla se deslizaban alargados insectos putrefactos. Se tiro hacia atrás y diviso su reflejo en el espejo donde la sangre había comenzado a fluir de su nariz, tal como le había sucedido esa mañana, solo que est
a vez unos espantosos retorcijones en su estómago lo desconcertaban. Corrió a través del pasillo hasta la cocina, pero ya era demasiado tarde, una súbita puntada en su pecho lo hizo caer al suelo y feroces dientes aserrados comenzaron a destruir piel y entrañas desde adentro de su cuerpo, la agonía fue insoportable tal vez porque ese ser le mastico la cara hasta el último segundo de su vida. 
Lo llamaron de urgencia, había ocurrido un asesinato, llego al lugar del hecho y miro el cadáver, era algo espantoso, pareciera que alguien había tirado de los intestinos para afuera y que luego hubiera fagocitado carnaválicamente el rostro, salió a tomar aire y en un momento dado, notó que le sangraba la nariz.
Un alma verdaderamente fuerte, no es nunca devorada por su dolor, devora su dolor y es por eso que ella es la fuerte.
¿Donde  tenemos un corazón para amar? ¿es que acaso perdí el mío?... haber perdido esa magia me dejo vacía.
Me quede en una oscuridad, sin vida, sin llanto. Mis manos clamaban ayuda mientras caía al abismo. Caminar sola en este mundo, ese era m destino, para eso había nacido, dejando una vida atrás llevándome todo lo malo conmigo.
Mostrarme fuerte era mi única arma, para no ser presa de un mundo de miseria. Este mundo es un dolor perpetuo y el que no sabe dominar el dolor no sabe vivir… maquillando estados a cada momento, preguntando si serias feliz.
Ya en un mundo de silencio, donde el mismo viento cantaba en mis hombros aquel réquiem de una muerte sumisa al olvido.
Aun enfrentando mi corazón, mi respuesta siempre fue la misma, aun cuando mentía…eras todo para mí.

Ya no puedo más… deje de cantarte en las noches en su lugar maldición y dolor destilaba mi aullido. Me quedare con eso que alguna vez escuche… “solo en el seno de la muerte el ideal conserva toda su pureza y el niño toda su inocencia “

La elección

El hombre levanta la cabeza. Sus labios dibujan una fina línea apretada de terror. Con un gesto casi imperceptible para un humano, asiente. Frente a él, el diablo refleja su satisfacción, un gran arqueo facial que anuncia colmillos blancos, la lengua repasando las encías superiores, inspiración profunda para cerrar el trato: "Quiero tus ojos"
Sólo el ser que tenía ante sí podía resistir la mueca horrorizada del hombre. Cayendo sobre sus rodillas comenzó a llorar en silencio con desconsuelo infinito.
"Tu hija concebirá un gran hombre. Un guerrero que traerá fortuna y honor a tu linaje. Es un precio justo"
El diablo recorre un camino empedrado y sucio a través de una turba de demonios que se abren a su paso. Con miedo lo ven cubrirse la cabeza con el capuchón en que acaba su jubón gris. Sus pasos resuenan húmedos en medio de un estrepitoso silencio. Tras de sí, una enorme puerta de hierro sella su entrada en un caserón oscuro. Nadie sale a recibirle, como nadie nunca lo ha despedido al salir.
Se enciende un gran candelabro. A la luz aparecen pergaminos de cuero con lazos rojos, botes de cristal de extraños contenidos, una mesa y una silla de madera seca. Las paredes gimen la llegada del amo de las sombras. Lentamente saca de una bolsa pequeña los ojos del hombre. Dos pequeñas esferas blancas de pupilas dilatadas e iris azul. En sus manos recobran el brillo que las identificaba con la vida. Los reflejos celestes estallan en su rostro y rebotan por toda la estancia, silban en sus oídos como el viento que en otro tiempo conoció. Por una de sus mejillas resbala una lágrima. Antes de llegar al mentón se evapora.
En las puertas del Paraíso, un ángel habla con el Creador. Este ángel posee una inmensa sabiduría y una ambición aún mayor. Se sabe poderoso como su interlocutor y lo mira con la frente levantada, el pecho hinchado, los párpados entornados. No quiere seguir siendo un lacayo. La voz del creador suena como un trueno: "Has hecho tu elección. Yo pondré las condiciones".

Abatida


Son las veinte horas, un minuto y veinte segundos. Son sus dedos acariciando la pulsera del reloj que le regaló en su primer aniversario.
Son los sueños que se desvanecieron en los ángulos perennes que formaron sus manecillas de metal. Son los recuerdos heridos por los fragmentos de cristal de su esfera, rota en el impacto.
Son los recuerdos heridos por los fragmentos de cristal de su esfera, rota en el impacto. Son todos los latidos silenciados en esa hora maldita en que sus engranajes dejaron de girar.

 Son las lágrimas de dolor por una promesa grabada en el acero de su reverso, que ya nunca será cumplida.

Puro . Primera parte

Hacia once años que no nos veíamos.
Habíamos vivido más de dos años en pareja, una relación hermosa e intensa, una vez mas no creía ser merecedora de tanto amor, y comencé a hacer las cosas mal… él me amaba profundamente, yo, lo ame como pude.
Me case, él se casó, cada uno siguió su vida, siempre con el recuerdo de lo vivido, y lo bonito, es que era con una sonrisa.
Días pasados recibí una llamada a mi móvil, no podía creer que era el quien estaba del otro lado, con su voz suave, diciéndome
Hola Lau ¿Cómo estás?
¿Fabi? Dije… 
Si, ¿cómo estas bonita?, hoy te vi salir del consultorio, hace varios días que sigo tus pasos, y un amigo en común me dio tu número, y hoy me atreví a llamarte, espero no importunarte.
¡No! Respondí, una sonrisa ilumino mi cara
Tengo ganas de verte.
Pero y ¿tu mujer?
Me divorcie hace más de un año, y desde hace un tiempo no hago más que pensar en vos.
No supe que decir, un suspiro… sonreí, y le dije… me encantaría
La cita:
Esa noche en mi pueblo celebraban carnavales, y tocaba un grupo de esos que te dejan con la boca abierta, miles de personas frente al escenario, pleno verano en Buenos Aires, y mis amigas y yo ahí, saltando, sudadas… a los empujones.
Termino el show, y no diré cual era mi estado, porque aun un zombie deteriorado, se veía mejor que yo. Literalmente.
Cuando pude ver el móvil tenía seis llamadas suyas, mire mi reloj, las 23hs, la cita era a las 22hs, nunca fue mi fuerte la puntualidad, y él me conocía tanto… tanto.
Lo llame, me doy una ducha y voy, le dije.
El me esperaba en su casa. Al llegar estaba en la puerta, que decir…bendito sea el formol que lo mantiene así, su sonrisa, sus ojos claros , su cuerpo atlético, su estilo para vestirse.. Todo él estaba ahí, justo ahí… esperándome.

Maniática

Y un día lo vi…y todas las voces que interactuaban en  mi mente, callaron. Todo en mi cabeza se silenció. Esas imágenes constantes desaparecieron.
Pero cuando lo vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva seductora de sus labios, de sus labios, de sus labios.
Sabía que debía hablar con él. Le sonreí 23 veces en 60 segundos, si…fueron 60, 60.
Se acercó, no podía dejar de frotar mis manos al tiempo que me picaba la nariz, si, manos y nariz, manos y nariz.
En nuestra primera cita, pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con él.
Pero le encantó.
Le encantaba que tuviera que besarlo para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles.
Cuando nos mudamos juntos él dijo que se sentía seguro, como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta 18 veces.
Yo siempre veía su boca cuando hablaba, cuando hablaba.
Cuando me dijo que me amaba, su boca se curveaba hacia arriba en los bordes.
En la noche él se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas.
El cerraba los ojos y se imaginaba que los días y las noches pasaban frente a él.
Algunas mañanas empezaba a besarlo para despedirme y el sólo se iba porque estaba haciéndolo llegar tarde al trabajo.
Cuando me decía que me amaba su boca era una línea recta. Me dijo que estaba tomando mucho de su tiempo.
La semana pasada empezó a dormir en casa de su madre.
Me dijo que nunca debió dejarme apegarme tanto a él; que todo esto fue un error, pero… ¡¿Cómo podría ser un error que no tenga que lavarme las manos después de tocarlo?!
Usualmente, cuando me obsesiono con algo, veo gérmenes escabulléndose en mi piel.
Me veo a mí misma siendo atropellada por una infinita línea de coches. Y él fue la primera cosa hermosa en la que alguna vez me he estancado.
Ahora sólo pienso en quién más está besándolo. Lo quiero de regreso tanto que…Dejo la puerta sin cerrar. Dejo las luces prendidas.

¿Deliramos?

Aturdida, ebria… muyebria, tropezando con todo a mi paso, vagaba por las calles desde hace días, la fiebre y las alucinaciones se repetían constantemente. Ya me había ocurrido otras veces confundir a putas y maderos con bestias endemoniadas, o las ramas de los árboles con tropeles de ángeles celestiales. Y no precisamente acababa hostiado por estos últimos…
Así que, cuando reconocí la puerta de mi casa en un breve instante de lucidez, agarré a duras penas el picaporte, que intentaba alejarse unos metros según me acercaba… y del impulso entre con tanta fuerza, que acabe incrustando mi cabeza en la barandilla metálica.
Cuando desperté era de noche y me dolían todos los huesos del cuerpo, sobre todo la cabeza. Subí las escaleras pateando todas esas putas cucarachas gigantes, y me eche a dormir en la cama a pesar del estruendo de la calle.

En el exterior, la ciudad sucumbía al ataque de lanzaderas insectoras, que cubrían el cielo de un ejército negro brillante de apéndices multiarticulados.