Ahora todo está más claro.
Se ha despejado la niebla
en el jardín del silencio
y entre las flores diviso
un estandarte y un lienzo.
Cantando un coro de abejas
buscan la flor del deshielo
De la nostalgia recogen
dulzura del sentimiento
Con sus aladas canciones
zumban de mieles al viento
y sus pequeñas antenas
atentas ven el momento.
Hay una flor que sonríe
con pétalos entreabiertos
y las abejas le cantan
como si fuera en un templo.
Una sonrisa pasa
revolotea como helicóptero,
pero se estrella en un ojo,
que la descuartiza.
Más viene subiendo en el rostro
una hermana tan bella,
tan dulce y leve su impulso
que el ojo torcido se nubla
por una lágrima seca.
El ojo consulta
al otro lado de la nariz
cómo se hace
"para sonreír".
Espectro de mi propiedad
Y allí está de nuevo… puntual, lo veo bailar y sobre su cabeza titilan dos estrellas. Está lejos de mí, pero su espectral manto blanco es reconocible aún en la ultra-oscuridad que lo rodea. Sé que él también me mira; sigue bailando mientras lo hace. No sé qué muerte lo llevó a donde está ahora, pero es la única sombra en el edificio, el único manto de pie con las manos en la baranda del balcón. No sé cuántos pisos tiene el edificio porque los árboles lo tapan, lo único que sé es que él está en el tercer balcón descendiendo desde el cielorraso a la izquierda.
Cuando deja de bailar, una rigidez de ultratumba lo paraliza con la mirada hacia mí. Al principio me inclinaba a pensar que tenía funestos planes para conmigo… Pero el tiempo me demostró que sólo quiere mirarme. Quizás le agrado
No… Cuando lo miro otra vez, pienso que no. No le agrado, pero tampoco sé qué es lo que quiere. Si me quiere a mí no le encuentro explicación a su fantástica catatonía cadavérica
De antiguo me producía cierta perturbación mental, por lo que evitaba devolverle la mirada. Pero al igual que Leoncio con los cadáveres en el camino, quiero mirarle
Contemplarlo me agita como la percepción de un mensaje subliminal. Creo que el día en que su figura desaparezca de allí, el día que ya no lo encuentre, ese día me sentiré preocupada. Cuando a la noche me siente a escribir frente a la ventana y busque con la mirada su blanca figura en el lejano edificio y esté ausente, esa noche no sabré si ha resulto venir a mi cuarto. No sabré si al fin está conmigo. No sabré qué hacer.
A veces temo, con mi mirada, despertarlo o, quizás, prevenirlo de que aquí estoy, de que lo estoy mirando. Pensar que tal vez sabe que lo miro, eso, me inquieta.
Ciertas noches me lo imaginé una niña, otras una mujer de melancólica adultez, otras un hombre pálido de soledad. No sé qué pensar de él. Quizás tiene la habilidad de mudar su fisonomía y de representar varias penas en su espectro. Quizás no sea siempre el mismo.
Me parece, a veces, que está descalzo y que las copas de los árboles negros le rinden culto. Me parece también que su manto toma el mismo color que el cielo, como si su cuerpo padeciera de camaleónicos poderes. ¿Adónde huirá con el día?, me pregunto.
Me siento así, solo por hoy.
Hoy estoy en esos días donde mis hormonas luchan en combate, pobres idiotas, ninguna gana, la que padece soy yo, y se me ocurre hablar del amor. Amor la gran falacia de la historia, el amor es el camino más directo a la perdición, a el dolor, a ser vulnerables una de las grandes verdades es que la felicidad es un regalo que tiene caducidad ya que nos pasamos gran parte de nuestra vida sufriendo que siendo felices por desgracia cuando ese sentimiento que todos añoramos entra en nuestras vidas es el principio de nuestra propia destrucción, el amor nos hace inseguros de nosotros y de nuestra pareja algunos lo demostramos otros no mostramos esa inseguridad, sin embargo somos inseguros muchas veces no sabemos mostrar nuestros sentimientos ni sabemos ver como la persona que amamos nos los muestra, cometemos errores que nos lastiman y lastiman es ahí cuando el dolor entra en juego no existe el amor verdadero ni el vivieron felices para siempre ya que tenemos una gran tendencia a ser rencorosos y a odiar eso que antes amamos con gran fuerza no sabemos perdonar ni perdonarnos lo cierto es que el sentimiento más fuerte no es el amor sino. lo son el odio, el rencor y la venganza lo sé, ya que eh odiado más tiempo del que eh amado a alguien eh sido infeliz más tiempo del que eh amado, el primer amor es el que nos daña y cuando tenemos suerte de encontrar el segundo lo destruimos ya que el miedo de ser lastimado se hace presente con el primer amor solo te quedas con dolor y comienzas a vengarte de inocentes y culpables por igual pensando que te sentirás mejor y que te hará sentir bien pero es mentira solo te hundes en un pozo oscuro y entre más tiempo pase comienzas a olvidar como amar y la desconfianza se aferra más a ti y temes que todas te van a lastimar y esa es la única forma de vida que conoces y te das cuenta que aunque estés acompañado de verdad estas solo, si se dan cuenta en toda historia de amor debe de existir desamor, celos, odio, deseo, envidia, sino no sería una historia de amor, las canciones o la gran mayoría de ellas hablan de pérdidas de desamores de dolor de seres que lastimaron y que no les importo el amor que sentían por ellas o por ellos y los dejaron a su suerte y si quizás estén pensando que estoy dolida y si lo estoy ya que fui una de las que encontraron a su segundo amor y lo destruyo y si es cierto que de amor no se muere solo se agoniza, hoy medí cuenta de que en estas palabras tengo razón ya que el cambio el amor que me juro por rencor y odio así como desprecio si bien yo fui culpable de terminar a él lo culpo de darle más importancia a un error más nunca aprecio todo el amor que le daba si lo hice sufrir pero él también me hizo sufrir con sus actitudes y actos les diré algo el dejarse humillar no es amar, es ser tontos el que no les den su lugar y seguir sin decir nada no es amar y yo permití esas dos cosas pensando que así era su forma de amar, al principio de una relación todo es hermoso pero después uno de los dos cambia las cosas y es cuando tienes miedo y dudas les escribo esto ya que muchas me entenderán y otras no me darán la razón a muchas de ustedes las leí cuando sufrían por desamor y a otras les hice compañía cuando se sentían solas hoy les muestro lo que siento y espero su respuesta ya que necesito de mucha ayuda para no perderme en el sendero oscuro de la melancolía solo les pido que me ayuden a recuperar la esperanza ya que en estos momentos ya no tengo que perder.
En trozos
Creo entenderlo todo, y a la vez no tengo idea de nada. De momento creo que podría comenzar una colección de fragilidades... enumerar todo aquello que me hiere y me destruye. Lo que alegra está relegado, aplacado por el furor de los recuerdos asfixiantes, agridulces, dulce amargos...
Mi cuerpo reposa, suspendido, en un impasse que debería concluir, pero me aterra que termine. Me aterra el después, las horas sin sentido, el caminar sin brújula, sin norte, sin sur, sin suelo... Que se pase la vida, y yo, como una caja de fósforos húmeda no logre encender una llamita amarillenta en medio de esta tormenta perfecta.
Evocación
Sumergida entre tanto pensamiento irrenunciable, magia de luces en la madrugada. Yo sentada a la sombra de la parra como en tantos otros sueños otoñales, y vos allá pintado en acuarelas, desdibujándote bajo la lluviecita de verano.
Porque así de ciegas son las fragilidades del olvido, porque en un segundo somos tierra y flores secas... porque un día me dijiste esas palabras que no se las lleva nunca el viento, pero de a poquito se va apagando su eco a la distancia.
Nunca quise desaparecer en la niebla del tiempo, ni tampoco inmolarme en la eternidad de la gloria estática. Sólo quiero despertarme una mañana sin el recuerdo de aquel mundo extraviado entre cartas, cigarrillos y alcoholes; que permanezca tenue dentro de un cajoncito, junto a los cuadernos de viajes y las postales de viejos amigos.
No sabré desatarme los recuerdos del pelo, pero aprendo a trenzarlos en finas tiras y adornarlos con cuentecillas de colores. A llevarlos en la piel como un secreto tatuado, silenciosos trazos de líneas negras que forman mapas de distintos territorios.
Porque así de ciegas son las fragilidades del olvido, porque en un segundo somos tierra y flores secas... porque un día me dijiste esas palabras que no se las lleva nunca el viento, pero de a poquito se va apagando su eco a la distancia.
Nunca quise desaparecer en la niebla del tiempo, ni tampoco inmolarme en la eternidad de la gloria estática. Sólo quiero despertarme una mañana sin el recuerdo de aquel mundo extraviado entre cartas, cigarrillos y alcoholes; que permanezca tenue dentro de un cajoncito, junto a los cuadernos de viajes y las postales de viejos amigos.
No sabré desatarme los recuerdos del pelo, pero aprendo a trenzarlos en finas tiras y adornarlos con cuentecillas de colores. A llevarlos en la piel como un secreto tatuado, silenciosos trazos de líneas negras que forman mapas de distintos territorios.
Estaba al caer la tarde, la lluvia de fuego que lentamente devoraba la ciudad incrementó su intensidad, estaban todos desprevenidos.
Enormes tizones al rojo vivo rompían chisporroteando contra el ventanal refractario. El personal corría entre las llamas buscando refugio, chillando y sacudiendo las quemaduras de su ropa celestial. En pocos minutos una especie de lava rojiza y humeante cubría las calles…
Al escuchar aplausos abrí mi ventana, el barrio se inundaba de angelitos que, ataviados con trajes ignífugos, lanzaban ascuas voladoras y construían muñecos de ceniza.
¡Aprovechen diablillos, probablemente sea la última fogatada que veamos hasta el próximo infierno!
Y dejándome caer hacia atrás, me hundí sonriendo en el calor de las brasas.
Enormes tizones al rojo vivo rompían chisporroteando contra el ventanal refractario. El personal corría entre las llamas buscando refugio, chillando y sacudiendo las quemaduras de su ropa celestial. En pocos minutos una especie de lava rojiza y humeante cubría las calles…
Al escuchar aplausos abrí mi ventana, el barrio se inundaba de angelitos que, ataviados con trajes ignífugos, lanzaban ascuas voladoras y construían muñecos de ceniza.
¡Aprovechen diablillos, probablemente sea la última fogatada que veamos hasta el próximo infierno!
Y dejándome caer hacia atrás, me hundí sonriendo en el calor de las brasas.
Aquí estoy
Deseando tu piel en mi almohada
Una noche de luna de llena
Nubes rosadas, caricias afiladas,
Tus labios rozando mis mejillas
Tus manos acariciándome el alma.
Y aquí estas, solo en mi mente,
En mi espacio, todo el tiempo,
Engañando a mi corazón,
Imaginando que eres tú cada noche.
Y es que imaginar que estas aquí
Me hace temblar, sabes,
Y es que la energía es motivante
Del encuentro fortuito de los amantes
Mi pan nuestro de cada día.
Llenas mi espacio de luz
Con solo el hecho de imaginarte
Tus ojos luminosos como faroles
Reflejados en los míos.
Me llenas de vida, de luces,
De paredes blancas tintadas de rojo,
La pasión de tenerte en mis brazos,
El deseo anónimo de probar tus labios
Y solo pienso en la idea de tenerte cerca
De que tu ternura invada mi espacio
De perderme en tus labios, una y otra vez,
De que mis manos anden por tu cuerpo,
Acariciándolo, conociéndolo, mordiéndolo (¿por qué no?),
Devorarte todo, saciarte todo, tenerte todo.
Esa noche seremos uno, se detendrá el tiempo,
La luna de reirá con nosotros, el sol nos picara el ojo,
Sí. Estoy sugiriendo que amaneceremos despiertos,
Después de todo ¿hay que aprovechar el tiempo, no?
Y es que me voy a convertir en la centinela de tus sueños.
Colmarte de mimos una y otra vez,
Llenar de matices mis sabanas,
Dejar en tu piel mi marca,
Mi perfume, mi esencia,
Que dejes en mi piel la tuya,
Y es algo más que eso, es dejar mí ser,
Que dejes el tuyo, esa fusión de almas,
Formando un nuevo ser, único, perfecto,
Llamado nosotros, en el afán de los tiempos.
Estar contigo una noche
Será un manjar de los dioses
Un pedacito de cielo terrenal
Un jardín de Gardenias
Un ángel tocando el paladar de mis deseos.
Pintar esos momentos en mi mente
Fantasear con la idea de tenerte
Abrazado a mí, prendado a mí,
Y no voy a querer dejarte ir,
Por qué deseo infinitamente,
Estar contigo una noche
Amor lésbico
Mis dedos sutiles poseen el sentido del mundo
pues mi tacto al igual que el sonido, penetra.
La armonía, el ensueño, el dolor profundo
estremecen largamente la yema de mis dedos.
Asimilo mejor las cosas bellas si las acaricio,
Comparto sus vidas intensas en tanto las toco
Es entonces que yo sé que es lo que ellas poseen
Nobleza, dulzura afinidad del canto.
mis dedos han distinguido la carne de la arcilla
La lisa carne de mármol los contornos femeninos
Que la mano que sabe modelar ha maltratado
Aquella de perla, aquella de terciopelo
Conocieron la vida íntima de las pieles,
¡Vellón cálido y soberbio donde hundo mis manos!
Han conocido el ardiente secreto de las cabelleras
Donde se deshojan millares de jazmines
Y semejantes a aquellas que regresan de los viajes,
Mis dedos han cruzado infinitos horizontes,
Ellos han alumbrado, mejor que mis ojos los rostros
Y me han profetizado las oscuras traiciones.
Ellos han conocido la piel sutil de la mujer,
Y sus crueles temblores, y sus perfumes ocultos...
¡Carne de las cosas! He creído a veces abrazar un alma
Con la prolongada caricia de mis dedos...
pues mi tacto al igual que el sonido, penetra.
La armonía, el ensueño, el dolor profundo
estremecen largamente la yema de mis dedos.
Asimilo mejor las cosas bellas si las acaricio,
Comparto sus vidas intensas en tanto las toco
Es entonces que yo sé que es lo que ellas poseen
Nobleza, dulzura afinidad del canto.
mis dedos han distinguido la carne de la arcilla
La lisa carne de mármol los contornos femeninos
Que la mano que sabe modelar ha maltratado
Aquella de perla, aquella de terciopelo
Conocieron la vida íntima de las pieles,
¡Vellón cálido y soberbio donde hundo mis manos!
Han conocido el ardiente secreto de las cabelleras
Donde se deshojan millares de jazmines
Y semejantes a aquellas que regresan de los viajes,
Mis dedos han cruzado infinitos horizontes,
Ellos han alumbrado, mejor que mis ojos los rostros
Y me han profetizado las oscuras traiciones.
Ellos han conocido la piel sutil de la mujer,
Y sus crueles temblores, y sus perfumes ocultos...
¡Carne de las cosas! He creído a veces abrazar un alma
Con la prolongada caricia de mis dedos...
Desnuda en mis letras, no es obligación leerme
Y un día el volvió. Y mi cara “te estaba esperando”. Soy enfermizamente débil. Después de diez meses, otra vez el, como en la canción de Génesis, el gigante que volvió y enredo al mundo con sus hojas violetas, con sus palabras dolorosas, con sus actitudes hirientes.
Simplemente se le ocurrió volver, quien sabe porque razón, siempre dispuesta a recibirlo, yo no me queje. Ahora nuestro sexo era salvaje, casi siempre con alcohol de por medio y dulce violencia. Quería eso: ser maltratada específicamente. El, el gran orador, siempre fue amante de la persuasión, de la ironía, de los dobles sentidos. Ahora yo necesitaba que esa violencia invisible mutara en cachetazos, en nalgadas, en palabras vulgares… él era mi droga otra vez. Otra vez adicta.
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