Infinito


Sumisa en mi propio futuro
atrapada en una burbuja de costumbres
con sólo una luz en el camino
que me señala el horizonte
Nieve, martes, y en Noviembre
Solitaria luna, sin ninguna estrella que la acompañara
Regresiones diversas, me señalan un planeta
voy corriendo, pero no me muevo
Se ha cerrado el cielo, y entre la neblina y la nieve
se dibuja la silueta de un ángel, de repente
No tenía ni la menor idea de donde estaba
pero eso ya no me importaba
Estaba segura que quería saber de qué se trataba
Aquel hermoso reflejo que se empezó a formar en el agua congelada
¿Un ángel?, no tenía alas, pero estaba segura  que de eso se trataba
dirigió la mirada hacía mí, y me sonrió
devolví el gesto
regreso mi calma por un momento
se acercó lentamente hacia mí....
Al oír el rechinar de un violín
supe que me estaba volviendo loca
Puso sus brazos alrededor de mío
Inmediatamente deje de sentir el frio
me susurró algo al oído
me dijo que se quería quedar conmigo

Sin embargo, fue solo un deseo
ya que después se alejó y siguió su camino
Ha pasado mucho tiempo desde que no lo he visto
pero sigo teniendo la esperanza, cada vez que miro al cielo
de que el me devuelva el suspiro...

Burlesco medio

Difícil respirar, aire denso. Me siento atrapada he de confesarlo, pero en una prisión irónica y burlesca, en una celda creada por mi propia incompetencia, por mi propia inconsecuencia,
La cual se mofa de cada vez que ante mí se presentan los problemas, las personas, los recuerdos, y la oscuridad...
Mi mente agónica busca descanso en las fantasías que fabrica, busca confort en la indiferencia de la realidad.
 Mis ojos se cierran para poder ver la luz que calme mi dolor,
Grito para callar la impotencia y la rabia que yace en mi pecho.

¿Quién es la más bella?


Eran otros tiempos, el uso de espejos era prohibido, pues traía a las almas sucesos desventurados, enfermedades y otras calamidades, nadie podía ver su rostro con claridad, ni la forma en que se veían, el único reflejo que se podía mirar era el del agua cristalina de un rio adentrado en el bosque, y decían era el mismo reflejo que mostraba el alma.
Los pobladores  con sigilo se acercaban a la orilla e hincados observaban su refracción, se tocaban el rostro, tomaban agua con las manos y la dejaban caer en la piel, esa era la forma de limpiar el alma.
Dentro del bosque, Aquella joven caminaba a paso rápido, era la primera vez que vería su rostro en el rio, y había aguardado la ocasión hasta tener su edad, era poco agraciada. Sin embargo emocionada, llego a las orillas, se hinco y observo…
De pronto la sonrisa se borró, dando paso a una expresión desagradable, no le gustaba lo que veía, pero si el espejo no miente, tampoco lo harían las aguas cristalinas del sagrado rio. Impresionada se levantó, no quiso volver a mirar y enfadada corrió a donde la sabia del pueblo, mujer anciana, consejera y a veces hechicera. Le hablo con voz fuerte:
-Mi alma es Impura, la vi en el reflejo del agua.
Un susurro salió de la anciana.
-La medida de la pureza no es la belleza –contestó sin darle importancia.
La joven insistió en un ritual para sentirse bien con su reflejo. Y la anciana accedió, en aquella pocilga tomo unas plantas a medio secar, y las coloco en una olla a fuego lento. María crédula y emocionada tomo un jarrón, y vacío el brebaje, seguido de eso lo bebió hasta fondo, ya había oscurecido, pero pensó que podía ver su nuevo reflejo, se encamino con una antorcha que alumbraba su camino, llego hasta el rio y con la esperanza de haberse embellecido el alma se hinco pero inevitablemente el mismo reflejo de su rostro la atormento, pero ahora con una decepción infinita. A un costado de la pobre muchacha, había una joven, quizás de su misma edad, y tal vez sería solo lo único que tendrían en común, pues ella era hermosa, y miraba su reflejo con una sonrisa, satisfecha gustaba de la forma en que su alma se veía. 
Al observar esto, le producía una ira desconsolada, un sentimiento de odio la infestaba cual virus, y soltó un manotazo al agua, lo que asusto a la joven, que luego la miro y quiso sonreírle y antes de que pudiera hacerlo María la esquivo, se levantó y fingió que se iba, pero sus verdaderas intenciones se encontraban en una malvada idea que surgió y se alimentó de la envidia que se había apoderado de ella.
Tras un árbol frondoso se escondió para espiar a la joven que seguía limpiando su alma con el agua cristalina, y a cada instante que pasaba tenia pensamientos crueles y llena de ira la contemplaba.
Después la muchacha se levantó y camino por un sendero al lado del rio que María siguió precavida y en la obscuridad después de caminar varios minutos, se hallaba una pequeña casa, la morada de la muchacha, la observo entrar y corrió de regreso.
Así cada mañana, entre el espeso bosque se ocultaba para ver a la joven, rutina que después pasaría a practicar en las tardes y noches dándose cuenta que solo un día la joven iba a orillas del rio a ver su reflejo y eso sucedía por las noches.
Espero la próxima noche para consumar sus planes, todo estaba a favor pensaba, la joven elegía la noche solitaria con solo una antorcha para darse luz, y el mejor lugar, el rio que llevaba aguas cristalinas, ese maldito río que la había abrumado por mostrarle la cruel realidad de su alma.
Y por fin la ansiada noche había llegado, vio salir a la joven y se dirigió al rio, escondida tras el frondoso árbol, vio de nuevo la escena que era la fuente de su odio incesable, la muchacha se hincaba lentamente y asomaba al rio para verse, entonces María se aproximó a ella con sigilo tomo una piedra grande y pesada y rápidamente de un solo movimiento golpeo la cabeza de la joven que cayó instantáneamente, impresionada miro su mano llena de sangre, el odio que la había arrojado a cometer el crimen se había difuminado, y transformado en emoción desbordante, la tomo de los pies y arrastro a orillas del bosque, de sus ropas saco un arma filosa hecha de piedra lijada, la volteo con esfuerzos y entre risas comenzó a cortar alrededor del rostro, para después con la misma cuchilla desprender la piel y ya teniendo aquella mascara terrible, la sumergió en el agua cristalina que tomo tintes rojos, y finalizo arrojando el cuerpo de la joven al cauce del rio.
Alegre llevo la máscara a su casa, donde le cosió en los costados hilos para sostenerla a su rostro, al siguiente día salió por la noche de su casa para encontrarse con las aguas y su nuevo reflejo…
Al fin le gustaba lo que veía, sonrió y feliz gritaba de emoción que su alma estaba pura y bella. Mientras tras de ella su madre observaba confundida, pues luego de tantas ausencias, la había seguido para ver a donde se dirigía cada noche. 
Volteo para encontrar a su madre y llena de alegría le pregunto.
-Mama, ¿Te gusta? 
Después de eso sonó un fuerte grito de horror que rompió con el silencio del bosque y del rio.

No sé para qué.

 

Una vez más, con motivo y sin incentivo
Estiro mis manos para acoger la dualidad que vuela desde mi mente,
en busca de la unión
Lloró para poder reír cuando en mi corazón no quede tristeza,
Me alejo de todo para poder acercarme a lo que quiero,
Busco dentro de mí para poder entender lo que afuera habita,
Destruyo para poder construir en el futuro algo mejor,
Me lanzo al suelo para poder elevarme con las alas de mis sueños y alcanzar la paz,
Me sumerjo en la confusión y en la inseguridad, para encontrar la calma de lo seguro,
Pienso en la muerte para no pensar en la vida,
Vivo para poder soñar, y así encontrar la muerte de lo que me daña
Siento el filo helado de la pena y del sin sentido,
No sé para qué.
Renuncio a lo que quiero, y a los que me quieren para poder entender la soledad,
Única ama y dueña de mi vasallo corazón,
Recuerdo lo que me dañó, para olvidar lo que en el presente me daña,
Me lleno de odio para vaciar mi amor,
Busco para no perder, y lo pierdo todo para buscar...
Respiro para vivir, y vivo para esperar lo que en de verdad deseo
y aceptar la mierda
que nunca he deseado...
YO ME MI MO

Mortales, soy hermosa, como un sueño de piedra,
Y mi seno en que todos, por turno, se han herido,
Se creó con el fin de inspirar al poeta
Un amor mudo, eterno, igual que la materia.
Yo reino en el azul, esfinge incomprendida.
A un corazón de nieve uno el blancor del cisne;
Detesto el movimiento que desplaza las líneas,
y no lloro jamás, y nunca jamás río.

Los poetas al ver mis nobles actitudes
que semejan la copia de airosos monumentos,
consumirán sus días en austeros estudios,
pues para fascinar tan dóciles amantes
Tengo, puros espejos que todo lo hermosean,
Mis ojos, ¡grandes ojos de eternas claridades!
(...)
Tres puntos que me sentencian 
a una cadena perpetua de amistad oscura.
Lechos llenos de fragancias sutiles
y divanes profundos lo mismo que una tumba;
sobre los anaqueles habrá exóticas flores
nacidas por nosotros bajo cielos más bellos.
Derramando a placer sus últimos ardores
Nuestros corazones serán cual dos antorchas
que reflejarán su doble fulgor
en nuestros espíritus, espejos gemelos.

Una noche tejida de azul y rosa místicos,
surgirá de nosotros una llama postrera
corno un gran sollozo preñado de adioses;

Y más tarde un Ángel, abriendo las puertas
vendrá a reanimar, jubiloso y fiel,
el fuego apagado y el espejo gris
sin tener más cuidado que el de desentrañar
el secreto punzante de mi melancolía.
Desde mi balcón- visión


Aquel día, si fue ese día…antes era distinta. Solía llegar con tiempo, me gustaba aparcar tranquilamente y buscar un bar cerca del trabajo, pedir un café con leche e imaginar la vida de los demás dibujando sus viajes creados por mi mente en un blanco papel.
Me emocionaba con historias que surgían de mi imaginación al observar la vida  pasando a mí alrededor.
Siempre la misma muchacha, cada mañana llegaba tarde y pedía un café para llevar… Aquel jubilado con su café y su libro qué me entusiasmaba mirar…Los acelerados pasos de la gente que veía pasar por aquel hueco de la ventana junto a la que me solía sentar… Era entonces cuando mi imaginación se disparaba,… aquel chico es nuevo por aquí, es la primera vez que lo veo, con un traje arrugado su maletín y una tristeza difícil de ocultar, pues lo delatan las tristes facies mostradas por su rostro. Empiezo a imaginar su vida inventando un guión cómo si de una película se tratase…
Me pierdo en mis historias, me emocionan, las necesito, quizá dibujo vidas ajenas para olvidar la mía, y no logro entender por qué sin darme cuenta aparezco en aquel bar en mis días de fiesta.
Sin querer me implico en algunas de esas vidas ajenas, la chica que siempre llega tarde o aquel jubilado qué solía leer un libro en aquella mesa del rincón ocupan especialmente mi atención.
Recuerdo que me emocioné una de esas mañanas cuando apareció aquel jubilado acompañado de una mujer, se mostraba diferente, parecía alegre, feliz… me llamó sobretodo la atención qué ni si quera abrió su querido libro, imaginé que lo llevaba como escudo. Imagino que es un nuevo amor y dibujo su historia a mi antojo, quizá me equivoque y sea su mujer con la que lleve casado 30 ó 40 años, y otros tantos de novio, qué sé yo.
Recuerdo un día gris, llovía y el tráfico me había robado parte de mi tiempo, me tomé el café sin poder sacar mi bolígrafo y el cuaderno.
Aquel día no pude ver a mi entrañable jubilado, pensé que se debía a mi retraso, pero ni al día siguiente ni al otro, durante semanas no lo volví a ver.
Después de varios meses, en una silla, tras varias mesas pude ver a aquella mujer qué lo acompañaba la última vez que lo vi, ocupaba su mesa, llevaba un libro en la mano que pude reconocer, el mismo que leía él, me acordé con lágrimas en mis ojos de quién durante tiempo regaló a mis escritos una bella sonrisa que aún no he logrado describir.
Volví a imaginar la vida de los demás, pero su ausencia no me dejaba pensar. Lo maté tras cuatro líneas escritas con mi viejo bolígrafo.
Al ir a pagar mi café, pude escuchar con claridad como el camarero le daba el pésame a aquella mujer.
Aquel hombre jubilado al que me emocionaba observar había muerto y alrededor nada parecía diferente, la gente seguía pasando con prisa por la calle, sin observar los detalles regalados en cada paso…

Urgente

 

Te obligo, cuando haya muerto, llórame tan sólo
mientras escuches la campana triste,
anunciadora al mundo de mi fuga
del mundo vil hacia el gusano infame.
Y no evoques, al leer estas líneas,
la mano que la escribe, pues te quiero
tanto que hasta tú olvido prefiriera
a saber que te amarga mi memoria.
Pero si acaso miras estos versos
cuando del barro nada me separe,
ni siquiera mi pobre nombre digas
y que tu amor conmigo se marchite,
para que el sabio en tu llorar no indague
y se burle de ti por mi yo ausente.

Fatuo


Prodigas encanto, ¿por qué gastas 
en vos mismo tu herencia de hermosura? 
Naturaleza presta y no regala, 
y, generosa, presta al generoso. 
Luego, bello egoísta, ¿por qué abusas 
de lo que se te dio para que dieras? 
Codicioso, sin provecho, ¿por qué empleas 
suma tan grande, si vivir no logras? 
Al comerciar así sólo contigo, 
Defraudas de vos mismo a lo más dulce. 
Cuando te llamen a partir, ¿qué saldo 
podrás dejar que sea tolerable? 
Tu belleza sin uso irá a la tumba; 
Usada, hubiera sido tu hereditaria.