Otoño

Los árboles se desnudan
Y despojados de follaje
Bajo un tibio sol de otoño
Sus hojas emprenden un remolino
En viaje

Esta brisa que revuelve mis cabellos
Este silencio que ilumina mi alma
Este peregrinar sin rumbo; es otoño
Y yo en viaje
Más en mi pausado caminar contemplo
La nostalgia que deja en las calles
El verano que se va lejos
Se dibuja una sonrisa en mi rostro
Sigo en viaje

Viaje sin pausas y sin prisas
Que invita a que las ideas se deleiten
Muten y divaguen
Por los sinuosos laberintos

Que tiene mi mente.

Compromiso


Te debo palabras más que monedas
Quimeras más que verdades
Te debo tantos te quiero
 atorados en mis venas
Penas envueltas en terciopelo
Te debo algunas lágrimas
Tres poemas, cinco versos
Te debo una cena
Y en la mesa dos copas de vino bueno
Te debo más momentos antes salir de la cama
Más recuerdos que aún no he compartido
Te debo más tiempo contigo
Y más calma
Pero sé que estaré contigo para siempre
Y no me apremia liberarme de deberte

Simplemente, lo se


 
Vendrá la noche y tendrá tus ojos
Querrán entrar en mi sueño
Del suelo al cielo gritaré cansada
Que ya no quiero seguir cayendo
Vendrá la noche y traerá tus pasos
Del portal al descanso y del descanso al patio trasero
Leeré el viejo libro que leíamos pensando
Que nunca acabaríamos de leerlo
Vendrás en sombras, en recuerdos
Vendrás despacio cantando algún verso
Que escribiste para mí y sin saberlo
Te veré pasar como atraviesa por la ventana el pesado viento
Volverás una noche de aguacero y sin paraguas
Dejaré que me mojen las lágrimas del cielo
Volverás en paz, volverás en calma
Quizás cuando ya no te espere
Y un día del que no guardaré el recuerdo
Volverás a la casa donde construimos algún sueño

Devastación inminente


La fiebre es una plaga maligna que lo invade todo.
La fiebre cae como un manto de seda roja, ajustable y compacta; envolviendo los cuerpos para inyectarles el veneno oscuro de la desesperación y la muerte más lenta y segura.
Es un castigo sin apelaciones ni atenuantes, que parece dispuesta devastar el Universo.
Su vórtice fatal debe de haber caído por la ciudad hereje, sobre el barrio condenado.
Es el martirio de los perros callejeros, enfermos de sarna y desamparo…que buscan un lago en el desierto.
Deseos viejos que arrastran bastones, más cansados que sus propias piernas; mientras avanzan contra la canícula en la lucha diaria de subsistir.
De los polvos muertos contra la vereda, añorantes de una lluvia que no llega o un viento indulgente.
La fiebre lo aplasta todo y tiraniza al mundo y corroe lo salvable.
Despierta solo la ira, los rencores, los odios más infernales; como si su propósito fuera provocar  el fin de los tiempos
La historia, la humanidad y la memoria

Devastación inminente



La fiebre es una plaga maligna que lo invade todo.
La fiebre cae como un manto de seda roja, ajustable y compacta; envolviendo los cuerpos para inyectarles el veneno oscuro de la desesperación y la muerte más lenta y segura.
Es un castigo sin apelaciones ni atenuantes, que parece dispuesta devastar el Universo.
Su vórtice fatal debe de haber caído por la ciudad hereje, sobre el barrio condenado.
Es el martirio de los perros callejeros, enfermos de sarna y desamparo…que buscan un lago en el desierto.
Deseos viejos que arrastran bastones, más cansados que sus propias piernas; mientras avanzan contra la canícula en la lucha diaria de subsistir.
De los polvos muertos contra la vereda, añorantes de una lluvia que no llega o un viento indulgente.
La fiebre lo aplasta todo y tiraniza al mundo y corroe lo salvable.
Despierta solo la ira, los rencores, los odios más infernales; como si su propósito fuera provocar  el fin de los tiempos
La historia, la humanidad y la memoria

Inestimable amor



Clavaste en mi espalda tus alas, y volé hacia las estrellas.
Y aquí en el lado oscuro de la luna, te espero…urgente de cariño
Pero ¿Cómo haz de venir amado mío si son tuyas mis alas?
Bajare por ti y te traeré en mis brazos; será un viaje liviano y sentido. Lo se 
Paredes angostas me llevan por un oscuro pasillo.
Las palmas de mis manos las empujan, como si apartarlas quisiera.
Sigo a paso firme, aquello cada vez más estrecho. Apuro el paso.
Las paredes ya chocan mis hombros…lastiman.
Camino de costado, está cerca el claro…es una luz tenue.
Cuesta respirar; me estiro, aquello raspa, aprieta.
Con el dedo índice logro aferrarme al final de la pared.
Salgo, herida…como puedo.
Y allí, la nada misma; un espacio infinito, un resplandor azulado.
Mis pequeños pies apenas caben en aquel borde.
No puedo volver.
Aquellas dos moles de piedra se fusionaron tras de mi…
Respiro hondo. Me dejo caer

INSIDE


INSIDE

Kay se encontraba allí, estática, escuchaba como dos personas hablaban, fuerte y claro. Intentaba abrir sus ojos pero no podía.
Su cabeza estaba levemente girada hacia la derecha.
Un tubo salía por su boca y sentía obstruida la nariz.
Su respiración se agitaba luego de varios intentos fallidos de mover sus extremidades.
Todo era en vano.
Una cantidad de imágenes cual diapositivas pasaban por su mente de manera vertiginosa…
¿Cuánto tiempo llevaría así?
¿Qué le estaba pasando?
Fue un segundo , cuando una luz fuerte, contrajo la pupila de su ojo izquierdo, al tiempo que una presión estremeció todo su cuerpo.
Exhalo ..Fuerte. “ ya está aquí” , escucho.

La figura frágil y desmejorada de Kay, en ese preciso instante, peso 21 gramos más
La muerte no duele
Ni apena al ausente
Lagrimas saladas caen
Sobre el ataúd del ya no ser

Iluso es creer
Que somos imprescindibles
Cuando la angustia del doliente
Se va después de dos cafés

Hermosa verdad comprender
Que todos terminamos en polvo
Como siniestro es asimilar
Que el alma queda vagando
En lo terrenal

Alma blanca, pura y volátil;
¡Quien me otorgaría el poder
Para esnifar aquellas vagabundas

Que tanto ame!