(…)

Lagrimas llenas de inquietudes, para callar los recuerdos de un pasado que quema el corazón de sólo evocarlo
Una luna que se llena de amor, deslumbrada por mil estrellas que se encienden de deseo, en una fugaz noche de ardiente pasión.

Historias de pasión recorren mi imaginación en los sueños inconfesables de noches solitarias y huérfanas de amor.
No se puede vivir amando de rodillas, le dijo con lágrimas contenidas. La puerta se cerró y nunca más se abrió.
Años de dolor le costó comprender el amor.

Siglos de soledad le esperan hasta la próxima lección.
Una carta de amor descansa en un cajón, mojada por una lágrima que destiñe el sueño de lo que pudo ser y no fue.
Sueños en blanco y negro, de una pasión que me dejó marcas en la piel. Tatuajes de una historia de amor que no olvidé.
Frases de amor en los labios. Poesías susurradas al oído. Caricias que erizan la piel. Pasiones que abrazan el alma.

Besos que tiñen olvido. Caricias que buscan el amor que se ha descuidado. Lágrimas que no disimulan lo que se ha perdido.

Sintió enloquecer su corazón cuando lo vio parado ahí, pero no supo que decir y ese segundo de amor se desvaneció.

...y entonces llega el ocaso
La noche bebe el llanto como un pañuelo negro.
Se ilumina mi alma y se templa mi cuerpo.
Y las manos, mis manos colmadas de destinos
secretos y alhajadas de anillos de misterio...
Hay manos que nacieron con guantes de caricia;
manos en que se siente un puñal nunca visto,
manos recurrentes en mis extraños sueños...
Con tristeza de alma,
se doblegan los cuerpos
sin velos, vestidos de deseo.
Mis ojeras y esta extraña palidez que logre sin saberlo,
escrutan la distracción de tus ojos, que ya no ven como yo quiero
mi pena enlutará la alcoba lentamente,
y estrecharé tu sombra hasta apagar mi cuerpo,
Y en el silencio ahondado de tiniebla,
y en la tiniebla ahondada de silencio,
nos velará llorando, llorando hasta morirse
nuestro error y el destino incierto-

No todos los días son normales



El viento frío de la mañana traspasaba los cristales empañados, la luz blanca del día nublado, le obligaba a abrir los ojos, recordándole la soledad y que se le hacía tarde para ir al trabajo, otro día de tediosa rutina se vislumbraba.
Elena se sentó flojamente sobre la cama, se levanto y comenzó su día. Encendió su televisor mientras preparaba algo para desayunar, en las noticias muerte, corrupción y desastre, habitual del día a día. No presto mucha atención a lo que decían, respecto a la desaparición de jovencitas, que había aumentado en los últimos meses, apago el televisor, cuando se acabó de duchar y se dispuso a salir a toda prisa.
El día laboral se extendió y tuvo que quedarse hasta tarde a terminar unos pendientes, cuando salió de la oficina las calles estaban casi desiertas, ya muy pocos transeúntes se veían por la avenida, descendió por la escalera y abordo el metro. Se sentó, se acomodo los audífonos y se dispuso a leer un libro.
En la estación siguiente cuando el vagón se detuvo, abordaron dos tipos, vestidos de negro, y estos traían consigo lo que parecía ser una muñeca sexual, vaya cosas que se ven a estas horas, pensó Elena; quien volvió la mirada hacia su libro sin prestar más atención a la escena que se desarrollaba en frente, sin embargo comenzó a sentirse incomoda, y dirigió la mirada una vez más hacia los extraños, notó que uno de ellos la miraba fijamente sonriendo de manera que le parecía poco usual, le dio muy mala espina.
Cuando un sujeto que vino de la parte trasera del vagón se acerco a ella y le susurró al oído, si quieres seguir con vida, baja conmigo en la siguiente estación, escuchar estas palabras le heló la sangre, erizó la piel y provocó un nudo en la garganta, que no tuvo más que seguir las indicaciones de este sujeto y ambos descendieron del metro.
Cuando bajaron, Elena miro sorprendida al tipo que la acompañaba y que tan solo hace un instante le acababa de amenazar, el sonrió y dijo –Perdón si te he abordado de esa manera, mi nombre es Martín, soy un investigador policiaco, y trabajo en un caso, sigo el rastro de las misteriosas desapariciones de varias jóvenes en los últimos meses que han incrementado estos días, y parece que los tipos que estaban con nosotros en el vagón están demasiado involucrados, y me temo señorita que te han elegido-, ¿cómo que me han elegido? pregunto Elena; créeme, esas personas no miran con detenimiento a nadie al azar, al encontrarte, creo que han encontrado a su siguiente creación, ahora es mejor ponerte a salvo y ambos salieron de la estación hacia las calles.
Elena era una chica nerviosa, las palabras de Martin la pusieron alerta. Martin la invito a subir a su auto, dime donde vives, te llevaré a casa, bien, subieron y comenzó a narrar –Es inquietante lo que los humanos son capaces de hacer a sus semejantes, en tantos años de carrera, me ha tocado presenciar cosas retorcidas, sin embargo esto, me parece tan mórbido y asqueroso, quiero terminar cuanto antes este caso, si puedo ponerte a salvo será un gran avance. Las pistas que hemos seguido respecto a los crímenes de estas personas, nos llevaron a descubrir que se trata de una red de tratantes de blancas, lo aterrador de esto Elena, es que no es una red cualquiera, estos malditos, modifican a sus víctimas a modo de que las jovencitas que han secuestrado, las convierten en muñecas sexuales vivientes, si te lo preguntas ahora mismo, estás en lo correcto, la aparente muñeca que llevaban esos tipos, era en realidad, una joven, que al parecer aún estaba con vida. Ellos negocian con ellas, las venden y las demandas van en aumento, es importante detenerlos cuanto antes.
Elena sintió un vuelco en el corazón, y entonces cuando llegaron a donde ella vivía Martin la miro fijamente necesito de tu ayuda, estoy seguro de que no tardarán en buscarte, pero tranquila, no voy a dejarte sola, estaré vigilando toda la noche, sin embargo necesito que me guíes hasta ellos Elena salió del auto, estaba aterrada y al parecer sola, no tenía más que acatar las órdenes de Martin, no podía llamar a la policía, aún no ocurría nada, y cuando ocurriera iba a estar sola y sin poder defenderse, le quedaba confiar en él, entró a la casa e intento dormir.
Eran cerca de las 3:35 a.m. cuando escuchó uno de los cristales de alguna ventana romperse, se paro descalza, intentando no hacer ruido, salió de su habitación ¡que se joda ese policía! Pensó, yo me largo y quiso correr hasta la puerta, cuando sintió un ardor inmenso en la nuca, y un dolor intenso en la cabeza, y cayó al suelo.
Despertó en una habitación obscura, apenas iluminada por tenue luz roja, la mesa era fría, rígida, era una plancha de metal, con manchas que ignoraba que eran, cinturones de cuero sujetándola de muñecas y pies, miro a su alrededor, de la pared mascaras de caucho, manos, piernas, senos, pelucas, intento librarse, tres hombres entraron a la habitación, hola muñeca, saludo uno de ellos , no te preocupes todo estará bien, entonces escucho un grito horrido, giro la cabeza hacia arriba, y miró cómo a una joven le ponían una de las mascaras que había mirado, y cubrían el resto de su piel con un liquido blanco que al parecer estaba algo caliente, olía un poco a piel quemada, le inyectaron una sustancia y al poco tiempo la joven se quedo callada, inmóvil –Otra muñeca para la colección- celebro un viejo. Elena comenzó a gritar y a forcejear frenéticamente.
La puerta de la habitación se abrió, un escuadrón de las fuerzas especiales entro, Martin se acerco a Elena y le dijo: tranquila, has hecho un buen trabajo al fin estos cerdos se pudrirán en la cárcel

Mea culpa

Esta sombría manía de vivir,
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Laura no lo niegues.
Hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero el  no volvió.
Oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
basta  de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú
te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!
Tranquila Laura,
esto también pasara.

Cierra  tus labios, necio,
No gires hacia mí tu rostro;
La furia del cielo te derribará,
Entonces mi boca será tuya.

Borra tu sombra de mi camino,
Y no derroches vanas plegarias;
El salvaje viento puede insinuar tu canto,
Más nunca rogaré que te quedes.

Llévate lejos esos falsos ojos oscuros,
No los demores sobre mi rostro;
Te amé con gran amor, y ahora un gran odio,
Lúgubremente, se sienta en su lugar.


Pensamientos en días de lluvia



El tiempo cura las heridas dicen, las del cuerpo, las del alma, las heridas en la mente y las heridas en el espíritu, pero es mentira,  lo sé bien yo que aun respiro por cada herida añeja, y recuerdo el dolor como el primer día en que nació cada una de ellas.
Pero me duelen más las que me recuerdan a ti, me duelen más las heridas que tú mismo dejaste en mi alma, en mi piel, en cada recuerdo que infecta mi mente, dicen que el tiempo cura las heridas, pero es mentira, pues ya pasaron años desde que me dejaste con una herida mortal en el corazón, que apenas late ya su desdicha.
Decían que el tiempo curaría las heridas, todas ellas, pero mintieron, solo la venganza cura las heridas, solo la retribución cierra las heridas que sobreviven los años, las que no son alcanzadas por el olvido, las que no son enterradas por los escombros de un mundo destruido por el dolor.
Dicen que el cuerpo cura las heridas del alma, del cuerpo, de mi mente, pero aun te recuerdo como ayer, y aun siento el dolor en cada recuerdo, en el corazón, en lo más recondito de mi alma ansiosa de encontrar la muerte para sentir alivio de tu recuerdo, del dolor constante, de esta agonía que carcome mi mente y ahoga mi alma con ese sentimiento.
Solo la venganza alivia el dolor, y solo la retribución trae alivio, vomitando el veneno infectado por esquirlas de metal oxidado que rasgan cada centímetro de la garganta al salir, solo así expresa la voz su profundo dolor, vomitando la oscuridad anidada en el alma, exprimiendo cada gota de odio y rencor en el corazón, solo así se curan las heridas del alma, del corazón, de la mente, solo así sana el corazón y encuentra el olvido que alivia el dolor para siempre.
Solo así encontré el alivio y el olvido que buscaba, lo que el tiempo no me dio, solo así sano mi alma, mi mente, mi corazón, solo así te olvide. El tiempo no cura las heridas, solo entregarse al dolor y rendirse por completo al rencor y al odio exprimiendo hasta la última gota de veneno en mí ser en un grito desesperado.
Vomite cada esquirla retorcida y oxidada de rencor por mi garganta cansada de llorar, y el odio se expresó con oscuras palabras, exprimí cada gota de dolor en una sola exhalación hasta quedar exhausta en el suelo, desgaste mis puños en el suelo y mis ojos lloraron sangre y mi alma sano, sacudiéndose la vieja piel, rompiendo esa vieja piel como una crisálida seca y muerta, emergiendo una piel nueva, una piel del color de fuego, llena de vida, con ganas de cruzar el cielo sin atadura alguna.

Así cure mis heridas que se hundieron en el olvido, ahora respiro aire libre, ahora respiro libertad, ya no recuerdo el suelo porque mis alas no se cansan de volar, ya no recuerdo el dolor, mi piel no tiene heridas, mi piel es como el fuego que brilla más con el viento, más fuerte fulgura y más fuerte es su calor con el viento. Mi nueva piel solo siente caricias, la caricia de la libertad, del viento, del sol, del ayer, no queda ni el recuerdo.
Déjame, sincerarme
No sé cuál es el camino a tu corazón
Pero déjame buscarlo
Seguiré tu olor
El río de tu llanto
Las huellas de tus pasos,
Tratare de escuchar tu canción
No pongas barricadas, ni cierres las entradas
Que si logro llegar…
Sabré esperar…

Hasta que me abras

Extraño



Haz venido lentamente a despertar mis sueños, en el silencio, donde habita la verdad.
Sin ganas de levantarme, miro tu lado en nuestra cama y no estas.
Abrazo la almohada, me hago pequeñita, me envuelvo en sollozos…
Esta soledad pesa, pero tu compañía era una lamentable agonía, destrozando poco a poco mi cuerpo, mente y sentir.
No fue mi culpa, yo esa noche te lo advertí. Y te dio igual.
Ahora puedo imaginar miles de lugares donde puedes estar…
Si tu empeño en aferrarte permitiera, que estuvieras conmigo por más tiempo, 
Pensaría que el amarte es la manera
Mas ya no perteneces, no eres,
Solo queda lo que fuiste, que no es poco .

Perpetuo



Tan remoto como el día de morir
Más alejado que el primer recuerdo olvidado
Así de lejano está el día en que quizás piense, en quererte un poco menos.
Más pequeño que un punto en mi papel en blanco…
Y más pequeño que la más pequeña peca de tu espalda,
Así de pequeño es el instante en que piense mi alma
En quererte un poco menos de lo que te quiero
Y tan inmenso como el universo
Como la lista de las listas de las cosas que hay en este mundo
Tan pequeña como mi mano acariciando tu espalda
Y sin saberlo, acaricia las fibras que llevan mi amor a lo más profundo de tu alma.
Así de grande es este amor que sembraste en Barcelona aquella tarde.
Cultivaste con paciencia a mi lado y velas cada noche desde tu almohada