Devastación inminente


La fiebre es una plaga maligna que lo invade todo.
La fiebre cae como un manto de seda roja, ajustable y compacta; envolviendo los cuerpos para inyectarles el veneno oscuro de la desesperación y la muerte más lenta y segura.
Es un castigo sin apelaciones ni atenuantes, que parece dispuesta devastar el Universo.
Su vórtice fatal debe de haber caído por la ciudad hereje, sobre el barrio condenado.
Es el martirio de los perros callejeros, enfermos de sarna y desamparo…que buscan un lago en el desierto.
Deseos viejos que arrastran bastones, más cansados que sus propias piernas; mientras avanzan contra la canícula en la lucha diaria de subsistir.
De los polvos muertos contra la vereda, añorantes de una lluvia que no llega o un viento indulgente.
La fiebre lo aplasta todo y tiraniza al mundo y corroe lo salvable.
Despierta solo la ira, los rencores, los odios más infernales; como si su propósito fuera provocar  el fin de los tiempos
La historia, la humanidad y la memoria