Olvido


Mi cuerpo marcado por cicatrices del pasado, cada cual más profunda que la anterior. Todas con algo en común, la confianza. Me prometí cerrarme y no confiar en nadie más.

Y de pronto llegaste vos, con tu sonrisa perfecta, tus ojos de un verde intenso que me hacían suspirar… Y tantas cosas de vos me perdieron que no me di cuenta que en tu mano había una daga que iba directa a mi corazón. Y esta no haría una cicatriz, esta derramaría eternamente mi sangre mientras mi mente seguirá reprochándome, a través de recuerdos, por qué no te dejé entrar.