Maite zaitut

Amante mio
Aun no entienda que ser amantes o tener una relación paralela sea “pecado”, mi vocación es ser amante, pero en el sentido literal de la palabra, amante. Esto de sentir  una intensa atracción emocional y sexual, desde lo más íntimo del ser.
Hace algunos años apareció en mi vida un hombre tan distinto a mí, hablare en presente porque aún nos amamos de esta manera esporádica y animal, y me atrevo a decir eterno porque es mío y lo considero seguramente de forma errónea, mío, tan mío.
Hace casi tres años que no nos veíamos, no nos olíamos, sin caricias, sin besos, solo ese recuerdo del último encuentro que fugaz y maravilloso, perdura aun en mis sueños eróticos.
Hace días sucedió el encuentro, un abrazo intenso y un apasionado beso fue nuestro primer impulso sin primar palabra alguna, nos miramos y nos echamos a reír, los dos teníamos lágrimas a punto de desbordar en los ojos.
Subimos a su coche, no podía dejar de mirarlo, el tiempo no pasa para él ,su sonrisa, sus pestañas, sus manos suaves acariciando mi pierna, mientras sonreía, fotografías mentales fluyeron una tras otra, si , ese era un momento feliz, y nuestro.
Fuimos a su piso, el ascensor no fue testigo de desesperados manoseos, no, solo miradas y sonrisas.
Gentilmente abrió la puerta y con su ademan de caballero me invito a pasar, deje mi bolso, y de una  manera casi violenta comenzó a besarme como si el mundo acabara en ese instante.
Sus besos, esa boca… esa boca, sin dejar de besarnos llegamos al sofá , recostado sobre mí me miraba fijo , embestía con esos besos tan suyos, tan nuestros, comenzó a levantarme el vestido y sus suaves manos se deslizaban por mis piernas… basto ese primer roce para que mi cuerpo, todo, comenzara a temblar, susurrando y en éxtasis le pedí poca luz, una cicatriz cohibía mi debilidad, el quito mi vestido y beso con profundo sentir aquella marca, despojo con besos mis complejos, beso  todo mi cuerpo, mis pies, su debilidad, sintieron su lengua caliente y todo se estremeció, sentí como entraba dentro de mí, sentí levitar, como una pluma, creo que en ese momento nadie en el firmamento fue deseada como yo…
El reloj corre demasiado rápido cuando la plenitud se apodera de nuestro ser, tenía que partir.
David Bowie testigo una vez más de aquel momento idílico, ojala pudiera describir con palabras mi sentir.
Salimos, cerré la puerta, sus ojitos se nublaron, no nos veríamos al otro día… pasarían años, lo bese, sonreí, y cuando nos dirigimos al parking solo atine a decir _” pídeme que me quede, hazlo”, se iluminaron sus ojos… sentí repudio por mi comentario, debía irme, era preciso, alguien me esperaba.
Hay una promesa fiel, ante tanta infidelidad, que es seguir amándonos, hasta que nuestros cabellos canosos y nuestra necesidad imperiosa de olernos perdure.
Maite zaitut, amante mío fruto prohibido, amor mío.