Eterno presente

Cuando la aurora llegue y comience un nuevo día,
busca un momento de paz para escuchar tu alma.
Profundiza en ti mismo hasta donde ella mora,
y escúchala.
Capta su vibración primera, la más bella melodía
que interpreta el alma.

Allí en lo profundo de ti mismo sólo existen
Libertad… Amor… Sabiduría.
Allí sólo encontrarás lo bueno y lo perfecto.
Y eso es lo que eres en tu esencia.

Toma lo mejor de lo que allí palpita,
lo mejor de ti mismo… y vuelve
para empezar con ello el nuevo día.

Entonces serán tres veces buenos
los frutos que trae cada día,
pues llevarán la savia pura de tu esencia.

Así, busca cada día la esencia buena
que atesora tu espíritu, allí
en lo más profundo de ti mismo,
sazona con ella tus frutos.
Y vive este día como el mejor de tu vida.

Concentra tus energías en vivir intensamente
estas pocas horas que tienes por delante.
Desde que la aurora despierta
hasta que el descanso reparador te llame.

Olvida el ayer y deja el mañana para su momento.
Olvida tus errores pero recuerda la experiencia.
Y si haz de recordar, recuerda sólo cosas buenas
que iluminen este día.
Porque es necio llevar hoy la carga del ayer.

Vive plenamente este día,
porque hoy es el más hermoso don que tienes.
Porque… la vida es un eterno presente.

Y haz de cada día tuyo una oración a la vida.
Al amor, a la alegría.
Un himno a la creación.