Intimo


Me dirijo hacia mi cuarto, enciendo la lámpara pequeña, me deslizo en la tibieza de las mantas.

Intento, pero no me atrevo a volver a leer ese libro, ese ángel despeinado e invertido que llego volando desde España soltado por las manos de un tal Joker. Intento dormir

Y…repentinamente una mano fría, inusual y desprovista de todo calor humano, como si fuera una punzada eléctrica, se posa en mi hombro; en un sobresalto, abro los ojos…estremecida, para barruntar qué es esto que quiere aniquilarme el sueño…

Así veo una penumbra, de silueta negra vestida de una capa nubosa me está mirando, quebrando el hielo que se apodera de mi sangre, diciéndome sin ninguna cortesía de presentación con una voz helada y áspera:

_ ¡Kay! Prepárate ya es el momento, es tiempo de echarte en mis brazos y compenetrarte en mí porque ahora tú me perteneces.

_ ¡Pero qué diablos es esto!.. ¿Quién eres tú?

_ ¡Soy tu identidad!

_ ¡Identidad! Y…

Aquello prosiguió diciendo:

_Soy tu identidad, la que se apodera de corazones rotos y torcidos para engrosarme; extendiendo más mis cavernas; arrojando tú capa melancólica oscureciendo los huertos fértiles y primaverales de los corazones quietos.

_ ¡Te confundes! mi corazón está lleno de luz, quizás no es a mí a quien buscas

Así una mueca de santa picardía se traza en su cara áspera y dice…

_ Soy tu identidad capaz de obstaculizar tu propagación que es la mía, alabada por muchos poetas, yo soy la realidad y el deseo; y los mejores versos salieron de mi pluma que ensimismada sostenías al escribir tu verdad solitaria, transparente pasión que es también mi soledad de siempre.

Y… de repente un efluvio de luz brota de la sombra misma hilvanada y deslizada ya por debajo de la capa nubosa de mi identidad, que ésta me está mirando inquieta y torcida ante esta visión.

Y entonces pasa, que ya no estamos solo mi identidad y yo. Apenas si puedo entreabrir mis ojos ante tanta luminiscencia. Cautelosa pregunto…

_ ¿Quién se supone que eres tú?

_ ¡Kay, soy tu identidad! Esta que alcanzas por la fuerza de la intención pura de mi noble corazón que es el tuyo.

Un silencio quieto se arroja en mi cuarto.

Cierro fuerte los ojos, los puños, bajo la cabeza y susurro…

­_ Nada de esto está sucediendo, tengo que despertar. ¡¿Porque volví a abrir aquel libro?!

Abro despacito mis ojos y ahí están, sentadas las dos a los pies de mi cama.

_ ¡Kay! Por ti y por esta intensa identidad lo fuiste a buscar un día… ¿lo recuerdas?

Al momento la otra también se pronunció…

_ ¡Kay! Por ti y por esta trashumante identidad lo dejaste partir, solo mírate, tus nublados ojos no lo olvidan.

No sentía fuerzas para soportar mi ignorancia resignada,

Enajenada vida y espíritu.

Una de ellas, la primera en llegar dijo apesadumbrada

_Kay me siento cansada de estar cansada y…

La segunda en llegar súbitamente declaro

-¡Kay, cuanto más pura es la intención más luminoso es el resultado del decir!


El cielo rojo abría hacia lo lejos, ya no estaba mi identidad ni mi otra identidad, solo yo.

Tome el libro en mis manos, lo abrí, y pausadamente leí…

“Muchas veces el mejor manicomio es encerrarse en un abrazo”

Sobreviví.