Recelo
Encorvado bajo un manto de invisibilidad observa el esperpento
No habla, no respira, intenta no ser descubierto.
Tan solo el bombeo agitado de su corazón lo delata.
No puede pararlo, golpea fuerte en su pecho…siente miedo.
El aislado esperpento, curtido en mil batallas victoriosas, ahora camuflado tras la vegetación
Observa y calla, no quiere ser descubierto.
Mira como la sirena sentada a la orilla canta y peina sus cabellos.
Su canto le cautiva y por ello la teme.
Algo malvado tiene que tener ese cantar que lo convierte en débil.
Ella sabe que él está ahí, los latidos de su corazón suenan acompasados por el cantar de ella.
Sólo cuando el esperpento venza a su propio miedo podrá salir del escondite en que se halla e ir con ella al agua.
Mientras tanto, sonará esa cautivadora melodía.