Anima mia, duende oscuro
Desnudo ya de las capas de mentiras,
te sigo viendo hermoso.

Para inventar necesitaste la materia prima de tus sueños,
reflejos brillantes de tus más oscuros deseos.

Quedé atrapada en redes de ilusiones,
en mundos alternos a este que también me cuesta soportar.

No tienes la culpa de aferrarte a un espejismo,
oasis del desierto que habita nuestros corazones
Culpable sólo de inundar mi soledad de colores,
de tirarme al abismo donde descubrí mi fuerza,
del milagro de aniquilar contigo mis demonios.

Te perdono mentir si buscabas amor,
te perdono el vacío que se llenó de cuentos,
te perdono tu encanto…
mas no te perdono la traición.

Tu te irás, te irás por siempre,
creciendo tu colección de adioses,
en busca de otros desiertos, 
soñándolos de tierra fértil
donde puedan florecer tus milagros.
Yo me quedo aquí, lavando con lluvia mi dolor,
desdibujándolo en cada atardecer en la playa.

Mi corazón seguirá temblando,
guardando la pequeña esperanza


de que la verdad flote en el tuyo,
corazón-mar de olas gigantes.

Te veré sólo en el caótico espacio de mis sueños y recuerdos,
del que sólo saldrás si un día me buscas
cuando quieras que alguien esté ahí para integrar tus mundos con éste.
Mientras tanto, quizás por siempre,
aquí te quedas como la más sublime utopía,
mi pequeño monstruo, maravilla.