Senda



Me derramas, me derrites
y me tomas entre tus manos
para regresar a mi forma
que se posa sobre tu cuerpo,
lo cubre, lo resguarda, protege…
Y me das la bienvenida en ti,
me invitas a invadirte, conquistarte
con la tierna guerra de besos,
caricias y manjares de la carne.
Nos forjamos en uno,
Nos fusionamos en un suspiro
para separarnos en el estallido dulce
de nuestros cuerpos
y regresar al mundo
mucho más sedientos, uno del otro.
Comamos de nuestra carne
hasta quedar sólo vestidos de deseo,
Leernos como ciegos,
encontrándonos,
Seducir uno al otro
para extinguirnos
del tiempo y del espacio

y emprender el vuelo.