Valiente

Hay sangre en mis manos. Pienso que tal vez es mía, pero no lo es. Hay un cuerpo tras el coche. Veo asomar por la parte trasera los zapatos de un hombre. No oigo nada. Apenas veo. La sangre comienza a arder sobre mi piel. Miro alrededor y no reconozco el lugar. Me miro en la ventanilla del coche y no reconozco mi reflejo. Esa no soy yo. No puedo serlo. Nada de esto tiene sentido. Nada de aquello lo tuvo nunca. Me acerco lentamente al cadáver. No puedo reconocer su cara ya que carece de ella. Su pelo, si alguna vez fue realmente rubia, ahora tiene el color sucio de la sangre coagulada. Mierda. No recuerdo cómo he llegado aquí. Demonios. No recuerdo nada anterior a esto. Maldición. No recuerdo. Me fijo en sus manos. Son enormes. En la muñeca derecha tiene un tatuaje. También tiene uno en la izquierda. En uno pone ‘’miedo’’ en el otro ‘’miedoso’’. No entiendo nada. Todo esto me supera. No puedo respirar. Me siento al lado del cuerpo. Una nausea recorre el mío. Noto un hormigueo en mis ma… ¡Espera! Una imagen me viene a la mente. Es un rostro. No sé de quién es. Es precioso. Me mira. Sonríe. Se va. Oscuridad otra vez. Miro al cadáver de nuevo. Mis ojos se topan con la herida de su cuello. Así es como murió. Por eso tiene el pelo manchado. Por eso hay sangre en mis manos. Es así. Yo lo he matado. No puede ser de otro modo. Otra nausea me recorre. Se me está acabando la paciencia. Se me está acabando la paz con el mundo. Se me acaba el tiempo. Otro espejismo… Alguien conduce. Yo estoy en el asiento de atrás. Sostengo algo en mis manos. Sostengo un cuchillo en mis manos. No puedo seguir con esto. No puedo seguir con esto. Oscuridad otra vez. Me levanto de un brinco. Voy hacia el maletero del coche. Lo abro. En él hay varias botellas. Las botellas contienen agua. No todas. Una contiene alcohol de quemar. Me servirá para limpiarme las manos. Eso hago. Dejo caer el líquido sobre mi mano izquierda y la estrello contra la derecha. La botella cae al suelo. Está abierta. El alcohol se desparrama. Froto con fuerza. Observo mis manos bajo la sangre. Son pequeñas. Son bonitas. Tengo las uñas pintadas. Miro el cadáver. Su cara. Ahora sí la tiene. Lo he visto antes. La he visto en la ventanilla del coche. Ahora todo tiene sentido. Ahora añoro todo aquello que nunca lo tuvo. Ahora no puedo respirar. Había sangre en mis manos. Sé que es mía. Es así. Tengo un tatuaje en la muñeca izquierda. También tengo uno en la derecha. En uno pone ‘’valor’’ en el otro ‘’valiente’’.