(…)



Que pensarías si  te dijera
Que con tus manos  has secado los ríos de pena y tristeza,
Que en tu mirada he viajado al profundo infinito y que con tus besos has provocado nuevos instintos,
Que has bañado los días de nueva esperanza,
Que la alegría se torna perfecta cuando la concede tu gracia.
Que pensarías si me perdiese en tu mirada y en ella buscara las llamas de fuego que aviven mi alma,
Que resbalen mis sentimientos sobre tu espalda mojada,
Que te acaricie mi ternura infinita y que te llene de calma.