EL INFIERNO TAMBIÉN ES CELESTIAL


Decís que soy un ángel, por mi bondad y eterno fuego,
Decís que brillo como un astro en el firmamento;
Como un rayo en el crepúsculo.
Te diré sin temor sobre lo que conozco;
.Yo vivo, existo sólo por usted, sólo en usted.
Nuestras almas juntas yacen atadas
Por las antiguas leyes sagradas,
Y si yo soy un Ángel, usted es la causa.


He dejado los tesoros de mi alma a vuestros pies,

No hay hombre que camine por esta calle
Que posea el negro corazón que yo anhelo.
Usted ha despreciado todos los tesoros,
Así como muchos caballeros con el corazón de hielo.
Ha torturado mi espíritu con su falsedad,
Ignominia que todo lo pervierte;
Los Ángeles y los Demonios nacen del mismo vientre
Hasta que la Pasión los guía hacia abajo,
O por el camino ascendente.
El destino nunca es justo.
La locura que brota de la desesperación.
Como el brasa que en la chimenea consume su calor,
El desdén derriba todas las murallas.

El mundo es cruel al juzgar estas cosas,
Un gran mal y un gran bien
Se alimentan del mismo seno.
El Amor nos convoca y nos desgarra,
Cubriendo nuestros hombros con sus alas;
Y lo mejor bien puede ser lo peor,
Y lo odioso ser lo deseable.
Usted debería agradecer que esta pena se haya ensañado así,
Pues el Demonio ha enterrado al Ángel que hay en mí.